Psi. César Yacsirk

Psi. César Yacsirk
Psicólogo Positivo

sábado, 18 de marzo de 2017

El Vacio de tu Presencia

Adorada Sofía:

Abrí hoy la puerta de tu casa, como tantas veces lo hice. Como lo he hecho durante tanto tiempo.

Hoy encontré la cama como acabada de usar. La cama sin tender, el usual desorden matutino que viste tu habitación y la caracteriza.

Tus osos de peluche, muestra de amores de tu pasado, lejos de ti. Una vez más acomodé el espacio como pude. Como recordaba, en sus momentos de gloria, estaban ubicadas las cosas. Sabes que los hombres no somos muy hacendosos por naturaleza. Por lo menos no yo.

Ya estando allí en tan honrosa tarea, decidí hacer lo propio en la cocina. Seguro estaba de que estaría en similar estado que tu habitación.

La cocina revelaba claramente que allí estuvo una familia. Los sartenes pelados por el uso, escurriendo el agua luego de ser lavados daban fe de ello.

Ya que transcurrían las horas, decidí servirme un poco de agua. El refrigerador estaba lleno de alimentos. Algunos de ellos, no comúnmente colocados allí. Recordé que en mi casa no tenía harina de maíz y bueno…tomé una. En los próximos días compartiré con el resto de la familia pasta, arroz y el resto de la harina.

Debo confesarte que las tareas domésticas me agotan rápidamente y decidí pasar al sofá, para ver algo de televisión. Recordé nuestras discusiones acerca de cuál canal ver. Yo siempre un canal de noticias. Tú, manualidades, videos o películas.

La última película que viste, aún reposaba en el reproductor de DVD.

Ligeramente recostado, fije la mirada en aquel cuadro ingenuo de la sala. Cuanta pobreza revelaba. ¿Cómo pudimos llegar a esto?, me pregunté sabiendo que era una pregunta retórica.

Hoy se me hizo más pesado ver la ausencia de dos valijas y el bolso de mano de tu armario. Dos maletas de veintitrés kilogramos y un bolso de mano de diez.

Es difícil ver partir a un hijo. Una mezcla de tranquilidad y angustia. Una amarga mixtura entre la razón y el corazón.

Continuaré siendo tu Santa Claus, papel del que no he querido zafarme, aun cuando desde hace mucho conoces mi identidad.

Por Skype se te ve bien. Alegre, habladora, con tus características muecas. Bueno, cuando estamos en línea todos hacemos nuestro mejor esfuerzo.

Dicen que las cámaras engordan a la gente. Sea como sea, estas comiendo bien. A mí también deben engordarme un poco. Ojalá.

Qué difícil es hacerme cargo de un espacio vacío. De recoger los recibos y revisar cada una de las comunicaciones remitidas a tu nombre. Realmente no sé si responderlas o no. ¿Sabrán los vecinos que hago malabares para llenar un espacio con mi presencia?

Desearía arreglar también el país para tu regreso

¡Como espero poder abrazarte hijita! En el menor tiempo posible.


Tu papa de siempre.

Tu Santa Claus eterno.


Carta para el concurso "Cartas de Amor" 2017

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