Psi. César Yacsirk

Psi. César Yacsirk
Psicólogo Positivo

viernes, 29 de mayo de 2015

La mujer que soy

Sin duda, una declaración de este tipo, partiendo de un hombre, no deja menos que un gran espacio de reflexión y claro está: Una duda.

No pretendo abandonar un closet en el cual nunca he estado. Tampoco deseo darle un vuelco a mi existencia, que según dicen muchas damas refiriéndose a la actualidad masculina, pareciera que el hombre después de cierta edad siente la necesidad de declararse homosexual.

Lo expresado responde únicamente al haber estado rodeado de mujeres durante toda mi vida y que sin duda han moldeado mi forma de ver el mundo. Un mundo sin lugar a dudas, altamente complejo, inexplicable, incomprensible e intangible como es el mundo femenino.

Abuelas, Madre,
Amigas de mi Madre, Hermana y amigas de mi hermana, Ex -esposa, hija, Primas, Parejas, compañeras de estudio y de trabajo, constituyen una constelación de aprendizaje que pocos mortales han podido experimentar. Por su contraparte, Abuelos y Padre por corto tiempo, hermanos hombres nada, primos poco presentes, hijos varones nada y contrario a lo que un lector pícaro podría pensar, nada de ex- esposo o ex-pareja masculina.

Fui y soy prácticamente un infiltrado en territorio enemigo.  Al principio, por mi condición de varón, el mayor reto era no adoptar frases o ademanes no propios a mi género. Decir Neceser o doblar la mano hacia abajo manteniendo el brazo fijo, no era algo que esperabas ver en un adolescente hombre. Sobre todo si iba acompañado de un tono de voz notablemente masculino.
Sin embargo, entrar infiltrado en ese nebuloso  mundo me daba una ventaja competitiva al tratar con féminas, arruinada solamente por mi falta de entendimiento, paciencia e impetuosidad.

Aprendí a navegar entre lo ambiguo y lo real, entendiendo que en el mundo de la mujer no existe ninguna diferencia.  Tal cual como las novelas mexicanas, un no puede ser un si sin dejar de ser un no. Un no es un no y también un sí. En mi juventud erré muchos de mis objetivos por seguir a la real academia española. Eso es una lección de manejo de la incertidumbre.

El complacer también es un reto inalcansable. El lograr entender si lo que le gusta a una mujer, realmente le gusta, es una suerte de albúr. Suavidad o violencia, ímpetu o pasividad. Sólo habrá algunos chispazos en el firmamento que podrán indicar el camino a seguir Eso es una lección de análisis del entorno.

Entender que una prenda de vestir o un par de zapatos es algo más que un trapo para ponerse o uno objeto para caminar es un verdadero reto. Una cantidad de variables entran en juego en una prenda de vestir que van desde el color, textura,  opacidad,  peso, altura, ocasión, minuto del día, moda, las amigas, los amigos, la Madre y tal vez el Padre, los vecinos y en sentido amplio, la sociedad. Una minúscula tirita a un lado del zapato es una gran diferencia que la misma tirita al lado contrario.
Estas y una cantidad de otras variables que confluyen el ajuar femenino, puede darte a conocer la cantidad de tiempo de tu vida que puede llevar escoger un regalo para tu suegra.  Comprender esto sin asustarse es una lección de valoración de las diferencias o predicción del futuro. Más bien una lección de paciencia.

Mi observación del mundo desde la óptica femenina no siempre fue exitoso, lo cual reafirmaba mi masculinidad. El no entender una lucha perenne por la comodidad en un contexto de polvos en la cara, cremas, cosas guindando en el cuello, orejas, brazos y un largo etcétera. Aún sonrío al recordar a las damas usando unas medias llamadas “Panty” que tenían que llevar en estos predios tropicales. Bastante de esas, las del huevito, tuve que comprar en Margarita o salir a pillar en la noche. Cual pedido de creyones de niño la noche antes de la actividad en el kínder. Recuerdo trabajando para una empresa de artículos para la mujer, que una gallina de mimbre de poca venta canadiense, provoco peleas a puñetazos entre mujeres que deseaban adquirirla.  Sin duda la vida me enseño que hay misterios que no preciso entender.

El entrenamiento continuó en el ámbito laboral. Por mi cargo y por entrometido logre saber más que cualquier dama acerca de labiales, cremas fragancias. De ropa íntima me tocaba opinar acerca de las prendas que una modelo profesional modelaba ante nosotros. Ahí aprendí a decir sin reírme, mis diplomáticas observaciones acerca de la prenda. Nunca de la modelo. Eso es una lección de Autocontrol e Inteligencia social.
Creo que podría seguir escribiendo folios enteros. Sin embargo, creo también que todo esto me enseño cosas maravillosas entre la que puedo sumar el agradecimiento.
Gracias mi Dios por haberme hecho hombre… infiltrado

César Yacsirk

Caracas, 26 de mayo de 2015

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