Psi. César Yacsirk

Psi. César Yacsirk
Psicólogo Positivo

viernes, 29 de mayo de 2015

Relámpago de Ingenuidad


Desde niño, Julio había anhelado ver el relámpago del Catatumbo. Tener 35 años y no conocer un fenómeno tan venezolano, tan zuliano, no era razón para sentirse orgulloso.

Ya le había dicho a su madre que, gracias a una convención de ventas en Maracaibo,

la empresa le trasladaría a la región y con seguridad, en algún momento, tendría chance de tener un contacto directo. ¡Como no desear ver de cerca a tan majestuoso fenómeno!

Su falta de experiencia e inocencia era motivo de burla de sus compañeros de trabajo. En la convención de ventas del año pasado en Margarita, Julio no dejo de preguntarle a cuanta mujer voluptuosa se topaba, si su apellido era Guevara. Broma sin duda urdida por sus pares mas cercanos.

Intimidad en Claroscuro



Una mañana clara, blanca, muy blanca.

Una mañana que podría ser descrita por literatura de poca profundidad como clandestina, tenue y de poco volumen, gritaba esa mañana con su incandescencia que todo estaba claro, bello y hasta luminoso.

El camino no ofrecía resistencia, ningún obstáculo se observaba en la vía. Nada que detuviera la velocidad del ímpetu. Nada que indicara la marcha en reversa.
La mirada a través del ojo de la puerta y su apertura lenta, escondía una sonrisa tímida pero decidida.

Cuentos iban y venían. El chequeo obligatorio del estado de nuestros seres queridos y conocidos, la última del noticiero de la mañana y un sinfín de temas de poco interés, acompañaban las notas dulce- amargas de un café recien elaborado.

La mujer que soy

Sin duda, una declaración de este tipo, partiendo de un hombre, no deja menos que un gran espacio de reflexión y claro está: Una duda.

No pretendo abandonar un closet en el cual nunca he estado. Tampoco deseo darle un vuelco a mi existencia, que según dicen muchas damas refiriéndose a la actualidad masculina, pareciera que el hombre después de cierta edad siente la necesidad de declararse homosexual.

Lo expresado responde únicamente al haber estado rodeado de mujeres durante toda mi vida y que sin duda han moldeado mi forma de ver el mundo. Un mundo sin lugar a dudas, altamente complejo, inexplicable, incomprensible e intangible como es el mundo femenino.

Abuelas, Madre,

A quién le agradezco entonces?

Al empezar a transitar los caminos de la gratitud y sobre todo al transmitirlo, se hace especial énfasis en el reconocimiento y conocimiento de la bondad que esta fuera de mi, de las cosas que recibo de otros y que me producen bienestar.

Con intención de acercar más lo etéreo a lo concreto, invito a los otros a personalizar el agradecimiento. A ponerle rostro al benefactor.

Centrado en la creencia indudable de la existencia de Dios, invito al agradecimiento en aquel qué enviado tal vez por el creador, me entrega un regalo que indefectiblemente tengo que expresarle mi gratitud.

Moviendo la Lámpara

No hay espacio de Esperanza  donde buscar que no atraiga, como invitado no deseado, a su yan de la desesperanza. Y a veces siento que es más la incómoda invitada quien convida a la dueña de la casa como si de su fiesta se tratara.

Esta eterna lucha entre dos fuerzas aparentemente opuestas, pareciera que una de ellas atentara con arropar por completo a la otra. Pareciera que se esforzará con hacerla desaparecer por completo con el fin de extender inexorablemente sus dominios. Sin embargo, esto sin lugar a dudas es solo posible en el compás del tiempo.