Psi. César Yacsirk

Psi. César Yacsirk
Psicólogo Positivo

viernes, 9 de octubre de 2015

La Venganza de Marimar

Cuando me pongo a pensar en la realidad nacional, no me abandona la idea que estamos inmersos en los viejos códigos de la novela latinoamericana, tantas veces repetida. Creo recordar autores tales como Muñoz Rico o Delia Fiallo, cuyas historias en el pasado, giraban en torno a una chica pobre y un chico rico. O viceversa

En tales teledramas había un hombre rico de nombre compuesto  (Romualdo Antonio, podría ser), una chica pobre (llamada Marímar por ejemplo) y un secreto.


Romualdo Antonio siempre era un tipo bueno que no podía ser bueno porque era rico, producto de haber  sido recogido de chiquito por una familia rica, malos por definición y por tener fortuna económica.  Dicho de otra manera, el era bueno pero el ser rico lo hacía irremediablemente una mala persona. Naturalmente Romualdo Antonio no sabía que era recogido. De allí el secreto

Marímar era buena al extremo, abandonada de chiquita por un error del destino o por morir su madre en el parto o por esconderse de un abuelo déspota millonario. Ella fue criada como una chica noble y tenía toda una serie de valores achacados a no tener dinero.

Ella sufre durante una gran cantidad de capítulos, hasta que se devela el secreto. El secreto la pasaba de pobre miserable a rica inescrupulosa.

Al pasar a rica (económicamente), en pocos capítulos absorbía automáticamente todas las malas costumbres de su grupo social y pasaba a vengarse de Romualdo Antonio y de todo lo que viniera de él: su familia, su perro, sus carros, sus fotos, su negocio, etc..

Esto duraba hasta que una vez comprendía que el ser rica o pobre no tenía nada que ver con sus valores, logros, amigos o sentimientos. Eran circunstancias y ya. Es allí donde (muy cercano al capítulo final) que Romualdo Antonio y Marímar entendían que podían dar rienda suelta a su amor.

A mi entender, hemos tenido un entrenamiento de más de 5 décadas viendo este esquema. Y es claro que las imitamos los modelos observados. En Venezuela hemos vivido una historia “romántica” similar, donde los llamados pobres responsabilizan a los ricos de sus desgracias (y viceversa). Los malos son los otros.

En esta etapa de la historia venezolana, un grupo busca venganza de los supuestos culpables de sus desgracias hasta darse cuenta que el principal responsable es uno mismo.

Como todo,  este es  un proceso y estamos aún en la etapa de pensar que “el otro” posee todos los vicios sociales existentes y por lo cual debe pagar. En esa “vendetta” no se tarda en entender que lo inadecuado, lo negativo, lo no virtuoso no va de la mano del monto de tu cuenta bancaria o los bienes con los que cuentes. Comprende que solo se presentan diferencias que se desdibujan al existir el  bien común.
En las empresas como en Venezuela, es hora de comprender que empobrecer al otro o sacarlo del juego no es más que alterar el equilibrio. No es otra cosa que pensar que culpando otro se resolverán los problemas. Es hora de pasar de la tarea de culpabilizar a otro de asumir nuestras responsabilidades y avanzar de una buena vez a vivir y trabajar con bienestar.

A mi juicio, estamos viviendo la venganza de Marimar

Psi. Cesar Yacsirk

@CYACS

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